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Patrimonio natural

 

La declaración de Menorca como reserva de biosfera se basó en la necesidad de conservar la gran diversidad de sistemas naturales que coexisten en una isla tan pequeña, la riqueza de especies endémicas que aloja, la calidad del paisaje rural y un patrimonio histórico y cultural importante.

Una reserva de biosfera no es un espacio virgen sin actividad humana, sino todo lo contrario: se trata de un lugar donde el papel del hombre ha sido y debe seguir siendo primordial en la gestión y la transformación sabia y sostenible del paisaje. Tampoco es una medalla ni un premio, sino un estímulo para explorar nuevas vías de funcionamiento de la sociedad humana, conciliando el desarrollo social y económico con la conservación del patrimonio, y manteniendo los vínculos que a lo largo de los siglos el hombre ha sabido establecer entre él y el entorno, en beneficio del uno y del otro.

El uso tradicional que los menorquines han hecho de los recursos naturales de la isla, y la transformación del paisaje en un mosaico de bosques y pastos rodeados de un increíble entramado de paredes de piedra seca, han permitido mantener una elevada biodiversidad en la isla. El clima mediterráneo, la geología, la situación privilegiada de la isla y el propio hecho de la insularidad, junto con la acción humana, han conformado los ecosistemas que hoy se encuentran en ella.

A grandes rasgos, y desde el punto de vista geológico, Menorca se divide en dos grandes unidades: la Menorca del norte, llamada Tramuntana, es un mosaico de terrenos antiguos, de relieve ondulado, tonos oscuros y costa irregular y accidentada, aunque no muy elevada; la del sur, llamada Migjorn, es una vasta plataforma miocénica, surcada por profundos barrancos perpendiculares a la costa, de corto recorrido y normalmente secos, a veces con imponentes paredones calizos. Su costa es más lineal que la del norte, y menos accidentada.

A pesar de su reducida extensión, el clima y la diversidad geológica de la isla da cabida a una gran diversidad ambiental y paisajística: en ella se encuentran muestras de los principales hábitats mediterráneos en barrancos, cuevas y simas, zonas húmedas, sistemas dunares, islotes, pequeñas colinas y cerros, y amplios espacios abiertos de carácter rural. Entre los valores naturales y las singularidades del patrimonio natural de la isla podemos destacar:

 

  • Los endemismos de flora y fauna, y las especies amenazadas (entre los endemismos florísticos destacan Apium bermejoi, Vicia bifoliata o Daphne rodriguezii; ejemplos de especies amenazadas son el milano real o la lagartija balear).
     
  • Las zonas húmedas: los barrancos, los estanques temporales, los humedales, torrentes y saladares, que forman hábitats de alto interés de conservación.
     
  • Los ambientes litorales arenosos poco o nada alterados, en los que los sistemas dunares y su biota asociada se mantienen en buen estado.
     
  • Los ambientes litorales rocosos y abruptos en los que se encuentran aves marinas como la pardela balear, el águila pescadora o el halcón, y donde crecen endemismos vegetales como los “socarrells”, extremadamente adaptados a condiciones de alta salinidad y viento.
     
  • Las praderas sumergidas de posidonia, estrechamente vinculadas a la conservación del litoral arenoso.
     
  • Los hábitats agroforestales, que mantienen una alta biodiversidad así como funciones de conectividad ecológica.
     
  • Los encinares y acebuchales.


Todos estos hábitats y ecosistemas se combinan formando un mosaico de piezas de tamaño más bien pequeño, muy diverso y poco fragmentado, dominado por la retícula de pared seca que delimita los pastos y sembrados. También los ecosistemas marinos adyacentes presentan interés de conservación, principalmente por las extensas praderas de fanerógamas sumergidas que cubren el fondo.

Destaca la gran riqueza florística de la isla, con más de 1.350 taxones catalogados y 83 endemismos. Aloja también especies amenazadas de fauna y de flora. Entre los endemismos florísticos destacan Apium bermejoi, Vicia bifoliata o Daphne rodriguezii; entre las especies amenazadas hay ejemplos como el milano real (Milvus milvus) o la lagartija balear (Podarcis lilfordi). En los ambientes litorales rocosos y abruptos se encuentran aves marinas como la pardela balear (Puffinus mauretanicus), el águila pescadora (Pandion haliaetus) o el halcón (Falco peregrinus); y en ellos crecen también endemismos vegetales como los “socarrells” (plantas espinosas, extremadamente adaptadas a condiciones de fuertes vientos y alta salinidad).
 

 
Imatges relacionades
 

 
 
Reserva de la Biosfera de Menorca Consell Insular de Menorca Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente  MAB
 
IME OBSAM Associació Leader Consorci de Residus Urbans i Energia de Menorca IDE Menorca Web Turisme Menorca

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